miércoles, 29 de julio de 2026

Trincheras del cerro Cerrajón - Los Noguerones - Alcaudete (Jaén)

 Nuestra primera visita al cerro Cerrajón se remonta a 2022. La última, al menos por ahora, fue en agosto del año pasado. Aquel día el calor fue intenso, pero los abrigos que encontramos en la línea de trincheras, construidos por la 76ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República, nos ofrecían pequeños respiros: un remanso de paz y un agradable frescor que contrastaban con el sofocante calor del exterior.

Desde el interior de uno de los abrigos.
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El cerro Cerrajón, con una altitud de 514 m s. n. m., se encuentra situado a unos 500 metros al sureste de la aldea de Noguerones (Alcaudete). Esta posición defensiva de segunda línea estaba formada por dos líneas de trincheras, en las que destacan especialmente los abrigos construidos en la línea inferior.

Vista del cerro donde se aprecian las
dos líneas de trincheras.
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Imagen actual de Google Earth. Aún
se distingue el trazado de las
trincheras.
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En esta línea inferior llegamos a localizar once abrigos, diez de ellos con características muy parecidas. Excavados en el terreno, presentan una planta en forma de «L» y cuentan con un pasillo principal de entre 8 y 10 metros de longitud que, posteriormente, gira unos 3 metros. Esta disposición tenía como finalidad evitar los efectos de la metralla que pudiera penetrar en su interior. En las siguientes imágenes podéis ver el recorrido de uno de ellos.

Hacia el acceso al abrigo.
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Entrada.
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Pasillo principal. Todos están entre
8 y 10 metros.
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Quiebro que conduce a otro
pasillo de unos 3 metros cuyo
objetivo era eludir la posible metralla
que entrara por el pasillo principal.
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Cámara de protección.
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Este tipo de abrigo, denominado "en galería de mina", no solo tenía como misión proteger a la tropa y la munición de los bombardeos de la aviación y la artillería enemiga, sino que también ofrecía resguardo frente a las inclemencias meteorológicas, como la lluvia o el intenso calor.

Una vista de los Noguerones durante
nuestro ascenso a la cumbre.
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Trinchera que conduce hacia uno
de los abrigos.
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Entrada a uno de los abrigos.
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No podemos precisar la fecha de construcción de estos atrincheramientos, aunque tenemos constancia de que ya existían en abril de 1938. Sabemos también, que un Batallón de Fortificación trabajaba en estas posiciones en febrero de 1939, cuando faltaba apenas un mes para el final de la guerra, probablemente realizando labores de mejora. Las posiciones defensivas no eran elementos estáticos, sino que se adaptaban y reforzaban de forma continua en función de las necesidades del frente.

Trinchera que conduce hasta otro
abrigo.
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Entrada al abrigo.
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Otra trinchera que nos lleva hasta
otro abrigo.
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En general, las trincheras se distinguen bien, a pesar de la maleza que las cubre y de la colmatación provocada por el paso de los años. Los abrigos, aunque responden a un mismo diseño, no todos presentan el mismo estado de conservación. Algunos pueden recorrerse de pie; en otros es necesario avanzar agachado y varios se encuentran ya cegados, lo que impide examinarlos en su interior.

Entrada ya cegada.
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Trinchera.
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Trinchera. Al fondo y al centro
el pico Ahillos, a la espalda de
Alcaudete donde se alojaba el 
Cuartel General de la 76ª BM.
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Al sur del cerro, en el extremo más oriental de la línea inferior y cerrándola, encontramos otro abrigo del que no podemos precisar su función. Presenta unas características diferentes a las de los anteriores: su interior no tiene planta en forma de "L", sino de "T", y su acceso está flanqueado por dos pequeños puestos. Quizás se tratara de un pequeño puesto de mando de la guarnición encargada de defender la posición. También cobra mucho valor la posibilidad que se tratase de un polvorín, con dos puestos de vigilancia a su entrada y más alejado de la línea de trincheras.

Acceso al último abrigo.
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Desde esta perspectiva una imagen
completa de la entrada al abrigo.
La flecha roja nos señala el acceso
(foto anterior) y la línea negra nos
marca los dos pequeños puestos
que lo flanquean.
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Detalle de uno de los dos puestos
que flanquean la entrada.
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Detalle del interior con pequeñas
cámaras a ambos lados.
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El subsector de la 76ª Brigada Mixta se extendía desde Castillo de Locubín hasta Los Noguerones. Las brigadas mixtas solían contar, en teoría, entre 3.000 y 4.000 hombres, distribuidos en cuatro batallones y diversas unidades de apoyo, como Plana Mayor, Zapadores, Sanidad, Transmisiones e Intendencia. Tres de esos batallones ocupaban las posiciones de primera línea, mientras que el cuarto permanecía habitualmente en reserva. Periódicamente, los batallones iban relevándose y rotando entre las distintas posiciones del frente.

Hoy en día, los huéspedes de
estos abrigos vuelan y duermen
boca abajo.
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Desde el interior del último abrigo.
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Abrigo.
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Nos vamos.
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Cerro Cerrajón. Un último vistazo.
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viernes, 17 de julio de 2026

Noventa años después. Diez años recorriendo el frente.

Hoy se cumplen 90 años del comienzo de la Guerra Civil y, coincidiendo con esta efeméride queremos recordar también el décimo aniversario de nuestra primera publicación en el blog, el 4 de abril de 2016.

Diez años después, creemos que este aniversario es una magnifica ocasión no solo para hacer balance del camino recorrido, sino también para reafirmar los principios que han guiado el proyecto desde sus inicios y los objetivos que seguirán marcando nuestro trabajo.

Búnker del Alamillo. 
Luque (Córdoba).
Publicada en 2016. En nuestros
comienzos escribimos sobre los
vestigios más conocidos de Córdoba. 
Hoy muchas de aquellas entradas 
deberían actualizarse con la 
información y conocimientos que
hemos adquirido desde entonces.
Pero el tiempo no siempre lo permite.
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 Diez años en la trinchera.

Cómo comenzó esta aventura os lo contamos hace cinco años con motivo de nuestro 5º aniversario. Podéis verlo en el siguiente enlace:

Cinco años en la trinchera - 5º Aniversario Vestigios de la Guerra Civil desde Córdoba

Hoy el blog supera las 470.000 visitas y contamos con más de 3500 seguidores en nuestras redes sociales. Sin embargo, por encima de las cifras, lo que realmente nos satisface es comprobar la evolución que ha experimentado este proyecto durante este tiempo.

En los últimos cinco años hemos ampliado nuestros conocimientos, enriqueciendo nuestras publicaciones con nuevas fuentes documentales. A ello se ha unido la incorporación de nuevos colaboradores a los que ya nos acompañaban desde el principio y, cuyo conocimiento, experiencia y entusiasmo han contribuido de manera decisiva a mejorar la calidad de nuestro trabajo.

Precisamente, y si el tiempo no lo impide, ellos serán protagonistas de una próxima publicación, en la que os presentaremos una jornada muy especial en la que ya estamos trabajando para conmemorar este décimo aniversario y de la que esperamos daros noticias pronto.

Nido de Carrajaén. Porcuna (Jaén)
Publicada en 2018.
No sólo Córdoba. También hemos
recorrido y publicado posiciones
de Jaén, Granada, Málaga, asi
como algunas de Extremadura y
Madrid.
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Una década recorriendo el frente.

Durante estos diez años hemos recorrido cientos de kilómetros localizando, fotografiando, inventariando y documentando trincheras, refugios, fortines, nidos de ametralladora, observatorios y otros muchos elementos de la Guerra Civil que, con desigual fortuna, todavía permanecen en nuestro paisaje.

Cada salida al campo ha supuesto una nueva oportunidad para descubrir un lugar olvidado, interpretar el terreno y comprender mejor cómo se desarrollaron los combates hace ahora noventa años. En ocasiones, tras varias horas de búsqueda, la recompensa ha llegado al encontrar un sencillo tramo de trinchera oculto entre la vegetación o los restos de una posición que llevaba décadas pasando prácticamente desapercibida. 

Son precisamente esos pequeños hallazgos los que nos recuerdan que todavía queda mucho patrimonio por localizar, estudiar y documentar.

Cerro de la Cruz. Almedinilla
 (Córdoba). Publicada en 2016 y 
ampliada en 2019. Muchas son,
han sido y seguirán siendo las veces
que debemos regresar a una misma
posición: porque no hubo tiempo de
recorrerla por completo, porque las
fotografías no salieron bien, porque
algo nos pasó desapercibido, o
porque simplemente el paso del
tiempo lo cambió a peor.
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Investigar para aprender.

Nuestro trabajo no termina cuando localizamos una posición; en realidad comienza mucho antes de recorrerla. Cada salida requiere planificar la ruta, estudiar los accesos, prever caminos alternativos, consultar documentación y cartografía y por supuesto, recopilar toda la información disponible para aprovechar al máximo el tiempo sobre el terreno.

Cada hallazgo continúa después con un largo proceso de investigación que combina el trabajo sobre el terreno con la consulta de archivos, mapas militares, fotografías históricas, documentación de época, libros y fuentes primarias.

La comparación entre fotografías antiguas y el paisaje actual, la localización exacta de los lugares donde fueron tomadas, la reconstrucción de antiguas líneas del frente y la interpretación de cada posición forman parte esencial de nuestra forma de trabajar.

Gracias a ello hemos podido identificar posiciones prácticamente desconocidas, contextualizar muchos restos que habían pasado inadvertidos durante décadas y aportar nuevos datos sobre distintos sectores del frente.

Con frecuencia recibimos consultas solicitando la ubicación exacta de algunos de los lugares que documentamos. Para nosotros esto es muy delicado y siempre pasamos una criba, pues por norma general preferimos no hacer públicas determinadas localizaciones por las razones que ahora os exponemos.

Algunos de estos vestigios se encuentran en propiedades privadas cuyos propietarios nos permiten acceder con la condición de preservar su tranquilidad y privacidad. Otros son cotos en los que hay que entrar en un determinado periodo de tiempo y con una serie de precauciones. Otros están situados en terrenos de difícil acceso o que pueden entrañar cierto riesgo para quienes no conocen la zona, etc. Y, sobre todo, creemos que evitar una difusión indiscriminada también contribuye a proteger unos restos extremadamente frágiles frente al deterioro, el expolio o el vandalismo. Sabemos a quien podemos dar las coordenadas y a quién no. 

Nuestro objetivo siempre ha sido documentar y divulgar este patrimonio, pero también contribuir a su conservación. En ocasiones, la mejor manera de proteger un lugar es actuar con prudencia respecto a su localización mientras la Administración (ese gran ausente en este tema) no se hago cargo de ellos.

Trincheras perdidas. Belmez (Córdoba).
Publicada en 2021. Comparativa.
Posiciones que van desapareciendo.
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Las personas detrás de los vestigios.

Pero nuestro interés no se ha limitado únicamente al patrimonio material.

Detrás de cada trinchera, de cada refugio, de cada fortín o de cada observatorio hubo personas que vivieron, combatieron y, en muchos casos, perdieron la vida. Por eso, siempre que ha sido posible, también hemos querido recuperar las historias humanas que permanecen unidas a esos lugares.

A lo largo de estos años hemos tenido la oportunidad de dar a conocer las vivencias de algunos excombatientes, contribuyendo a preservar una parte de su memoria mediante la recopilación de testimonios, fotografías, documentación y localizaciones relacionadas con sus experiencias durante la guerra.

Del mismo modo, hemos colaborado con investigadores, historiadores, arqueólogos, documentalistas, escritores, familias de antiguos combatientes y distintos medios de comunicación, compartiendo información y poniendo a disposición de todos el resultado de nuestras investigaciones. Siempre hemos procurado atender a quienes han acudido a nosotros buscando ayuda o documentación, convencidos de que compartir el conocimiento es la mejor forma de preservar y difundir nuestro patrimonio histórico.

Con el paso de los años también nosotros hemos aprendido de muchas personas. Cada conversación, cada documento recibido, cada fotografía enviada y cada intercambio de información han enriquecido este proyecto y nos han recordado
que el estudio de la historia siempre es una tarea colectiva.

Posiciones nacionales en la subbética.
Zamoranos (Priego de Córdoba).
Publicada en 2017. Hasta esa fecha
muy desconocida, hoy en día, 
señalizadas por el Ayuntamiento
de Priego.
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Un proyecto independiente.

Uno de los principios fundamentales de Vestigios de la Guerra Civil Desde Córdoba ha sido siempre su absoluta independencia.

Este proyecto no pertenece ni está vinculado a ninguna asociación, fundación, partido político o entidad de cualquier otra naturaleza. Tampoco hemos recibido nunca subvenciones, ayudas públicas o privadas o cualquier otro tipo de financiación externa.

Todo cuanto aquí se publica es fruto del esfuerzo personal de quienes formamos parte de este proyecto, de nuestros propios recursos y de miles de horas dedicadas, de manera completamente altruista, al trabajo de campo, la investigación, la documentación y la divulgación.

Esa independencia nos permite abordar cada investigación con libertad de criterio y con un único compromiso: el rigor histórico, el respeto a los hechos y la conservación y difusión del patrimonio que estudiamos.

Nuestro propósito nunca ha sido convencer a nadie ni defender una determinada interpretación de la historia. Simplemente intentamos mostrar los vestigios que aún permanecen sobre el terreno, explicar el contexto en el que fueron construidos y utilizados y acercar ese conocimiento al mayor número posible de personas de una forma rigurosa, accesible y amena.

Archivo General Militar de Ávila.
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Documentar para conservar.

Además de dar a conocer estos lugares, este proyecto pretende dejar constancia de un patrimonio que desaparece lentamente. 

Durante estos años hemos visto como algunas de las posiciones que documentamos han sufrido importantes transformaciones o, sencillamente, han desaparecido como consecuencia de las labores agrícolas, las repoblaciones forestales, el crecimiento urbano, las nuevas infraestructuras o el inexorable paso del tiempo.

En realidad nos ha reafirmado en la idea de que documentar estos vestigios también es una forma de conservarlos. 

Cada fotografía, cada plano, cada coordenada y cada documento de archivo ayudan a preservar la memoria de unos lugares que forman parte de nuestra historia y que, en muchos casos, terminarán desapareciendo físicamente.

Quizá dentro de unas décadas algunos de ellos ya no puedan contemplarse sobre el terreno, pero al menos quedará constancia de que existieron, de cómo eran y del papel que desempeñaron durante la Guerra Civil.

Nido de ametralladora del
Porvenir de la Industria. Fuente
Obejuna (Córdoba). Foto tomada
 por Miguel Moreno en 2015.
En 2016, cuando lo visitamos
había desaparecido. 
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Noventa años después.

Noventa años después del comienzo de la Guerra Civil Española, muchas de las huellas que dejó aquella guerra siguen presentes en nuestro paisaje. Algunas permanecen ocultas entre la vegetación; otras han desaparecido bajo los cultivos, las nuevas infraestructuras o el crecimiento de nuestros pueblos y ciudades. Cada año que pasa son menos visibles y, con ellas, también se pierde una parte de nuestra historia.

Precisamente por eso creemos que el estudio y la documentación de estos vestigios siguen teniendo hoy pleno sentido. No se trata únicamente de conservar unas estructuras militares o de describir unos hechos ocurridos hace casi un siglo, sino de contribuir a comprender mejor un episodio fundamental de nuestra historia a través de las huellas que aún permanecen sobre el terreno.

Vivimos, además, en una sociedad cada vez más polarizada, donde con demasiada frecuencia el pasado se interpreta desde posiciones enfrentadas. Desde sus inicios, Vestigios de la Guerra Civil desde Córdoba ha querido mantenerse al margen de ese escenario.

Nuestro propósito nunca ha sido reabrir viejas heridas ni alimentar debates estériles. Queremos seguir divulgando la Guerra Civil desde la misma perspectiva que ha guiado este proyecto durante estos diez años: documentando los vestigios que aún perduran, investigando la historia que esconden y acercándola al mayor número posible de personas con rigor, honestidad y respeto.

Creemos firmemente que conocer el pasado no significa quedar anclados en él, sino comprender mejor el presente y afrontar el futuro con una mirada más crítica y consciente.

Porque, aunque sea una frase muy repetida, sigue conservando toda su vigencia:

"Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla"

Búnker de la Pajuela.
Belalcázar. Publicado en 2016
Hoy en día, sobre éste nido y otros de 
la misma localidad podéis encontrar 
información en la publicación de 2020  
"Rutas de la Guerra Civil en los
 Pedroches"
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Mirando al futuro. 

Queremos que este décimo aniversario sea también el comienzo de una nueva etapa.

Hace unos meses tuvimos la satisfacción de organizar una ruta abierta por las
trincheras de Villafranca de Córdoba, una experiencia que superó nuestras expectativas gracias a la gran acogida de todas las personas que decidieron acompañarnos. 

Si todo marcha según lo previsto, esperamos poder organizar una nueva ruta antes que finalice el año. Además, estamos preparando otras iniciativas que iremos presentando en los próximos meses y que, confiamos, contribuirán a seguir enriqueciendo este proyecto.

Otro de los retos que tenemos por delante es la renovación del propio blog. Después de diez años de publicaciones, creemos que ha llegado el momento de dar el salto a un nuevo dominio y a una plataforma más moderna, con un diseño renovado, una navegación más cómoda y una estructura que facilite el acceso a los contenidos.

Es un proyecto que tenemos muy presente y sobre el que llevamos tiempo reflexionando. Sin embargo, una iniciativa de estas caracteristicas requiere tiempo y unos recursos de los que, por el momento, no disponemos. Aún así, sigue siendo uno de nuestros principales objetivos para los próximos años.

Del mismo modo, nos gustaría revisar y actualizar muchas de las publicaciones de los primeros años del blog. Desde entonces hemos ampliado considerablemente nuestros conocimientos, hemos localizado nueva documentación y, en muchos casos, hoy conocemos mucho mejor aquellos escenarios que recorrimos por primera vez hace más de una década.

Nos habría gustado dedicar más tiempo a esa tarea, pero la investigación continúa avanzando y constantemente aparecen nuevos lugares, documentos e historias que reclaman nuestra atención. Es una deuda pendiente que esperamos ir saldando poco a poco.

Después de diez años seguimos afrontando esta aventura con la misma ilusión que aquel día de abril de 2016 en el que publicamos nuestro primer artículo. Todavía quedan muchos lugares por recorrer, muchas posiciones por documentar y muchas historias por reconstruir.

Y esa sigue siendo nuestra mayor motivación.

Ruta abierta por las trincheras
de Villafranca de Córdoba. 2026.
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Gracias.

Si hoy podemos celebrar estos diez años no es únicamente por el trabajo realizado.

También ha sido posible gracias a todas las personas que, de una u otra manera, habéis formado parte de este camino: quienes nos seguís desde hace años y también quienes os habéis incorporado más recientemente; quienes compartís nuestras publicaciones, nos enviáis información, fotografías o documentos, corregís nuestros errores, nos abrís las puertas de vuestros archivos familiares o nos acompañáis en nuestras rutas.

Nuestro agradecimiento se extiende igualmente a investigadores, historiadores, arqueólogos, documentalistas, asociaciones, archivos, instituciones y familiares de antiguos combatientes que, con su generosidad y confianza, han contribuido a hacer posible muchas de nuestras investigaciones.

Todos vosotros habéis ayudado a que Vestigios de la Guerra Civil desde Córdoba sea hoy mucho más que un blog.

Esperamos seguir contando con vuestro apoyo durante los próximos años para continuar investigando, documentando y divulgando un patrimonio histórico tan frágil como valioso.

Mientras existan vestigios por descubrir, historias por recuperar y personas interesadas en conocerlas, seguiremos recorriendo caminos, consultando archivos y compartiendo con vosotros cada nuevo hallazgo.

Porque la historia no solo se conserva en los libros; también permanece escrita sobre el paisaje.

Muchas gracias por acompañarnos durante esta primera década.

Un fuerte abrazo. 

Pepe Lozano.
Vestigios de la Guerra Civil desde Córdoba.

Cerro de la Mojonera. 2016.
Imagen tomada de nuestra primera
publicación.
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jueves, 2 de julio de 2026

Trincheras Cabeza Don Gonzalo - Luque

 Con la publicación de hoy queremos mostraros cómo el paisaje cambia con el paso de los años y cómo, poco a poco, van desapareciendo cientos de kilómetros de trincheras que un día formaron parte de las posiciones de ambos bandos durante la Guerra Civil. Las fotografías que acompañan esta publicación fueron tomadas entre 2021 y 2026.

Uno de los pocos tramos visibles
que encontramos en nuestra primera
visita, hoy totalmente enterrado.
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En este caso concreto, como en buena parte de nuestra provincia, el avance del olivar ha terminado por sepultar estos vestigios, un proceso comprensible ligado a la transformación y aprovechamiento agrícola del terreno.

En nuestra última visita tampoco
se apreciaba ya este tramo, totalmente
cubierto por la maleza.
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La posición que hoy nos ocupa fue una de las mayores fortificaciones republicanas de cuantas encontramos en el término municipal de Luque, situada además en primera línea del frente. Como el resto de este Sector la guarnecía la 76.ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. 

Amplio dominio visual del frente.
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De los más de 500 metros de trinchera continua que llegó a tener esta posición, hoy apenas son visibles unos pocos metros ocultos entre la maleza. El resto, como podréis comprobar en las siguientes imágenes, ha desaparecido bajo la transformación del terreno, dejando paso al uso agrícola, en este caso, el olivar.

Restos de trinchera.
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Es un proceso en cierto modo, lógico e inevitable. Allí donde la tierra ha podido aprovecharse para la agricultura, las antiguas trincheras han ido desapareciendo con el paso del tiempo. En cambio, las que aún perduran suelen hacerlo en cerros rocosos o terrenos poco aptos para el cultivo, donde el paisaje apenas ha cambiado desde el final de la guerra.

En esta imagen del vuelo americano
de los años 50 os hemos hecho unas
marcas para que distingáis las
distintas trincheras que rodeaban el
cerro.
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Para apreciar mejor cómo ha cambiado este lugar, que puede servir como ejemplo de muchísimos otros, vamos a recorrer la evolución de esta posición a través de distintas fotografías aéreas tomadas a lo largo del tiempo, comenzando con el vuelo americano de los años cincuenta y finalizando con una imagen actual.

Vuelo Americano 1956-1957
En esta imagen podemos observar
el trazado de la trinchera que rodeaba
el cerro por varios puntos.
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Vuelo Interministerial 1973-1986
Aún es visible el trazado.
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Hasta el vuelo OLISTAT realizado entre 1997-1998 las imágenes apenas cambian, omitimos el vuelo Nacional realizado entre 1981-1986 porque apenas presenta cambios respecto al de Interministerial y ofrece menos calidad.

Vuelo OLISTAT 1997-1998
En esta imagen ya se ve claramente
como el olivar ha ido ocupando todo
el cerro.
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PNOA 2005
El olivar sigue creciendo.
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PNOA 2007
Primera imagen en color. Aún
se observa algún resto de trinchera.
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PNOA 2016
Sin rastro de trincheras.
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PNOA RÁPIDA
La imagen más actual.
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 También es muy frecuente que, en las proximidades de pueblos y ciudades, las líneas de defensa más inmediatas hayan sucumbido al crecimiento urbano. Donde hace noventa años hubo una trinchera, hoy pasa una carretera; donde existió un refugio, hoy se alza un supermercado.  Pero de eso ya os hablaremos en otra entrada.
Uno de los pocos elementos
que aún se distinguen en todo 
el cerro. Un nido, probablemente 
para fusil ametrallador por su 
tamaño y ubicación.
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Vista frontal del nido al
que se llega por una trinchera,
hoy en día prácticamente
enterrada.
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La importancia de esta posición queda reflejada en la documentación encontrada: el Plan de fuegos de 1ª línea de la 76ª Brigada Mixta, fechado en septiembre de 1937, y que situaba en este cerro cinco fusiles ametralladores y un mortero de 81 mm. En marzo de 1939, cuando la guerra estaba a punto de finalizar, tenemos constancia que la posición contaba con cuatro ametralladoras.

Lo poco que queda, es imposible
de seguir por la maleza.
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El trayecto más largo de trinchera
que hemos encontrado en nuestros
recorridos por este cerro. 
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Frente a esta posición hemos localizado varias posiciones nacionales de primera línea situadas al oeste, sur y suroeste, a una distancia entre los 2,8 y 5 km. Esta separación se reduce considerablemente si tenemos en cuenta las avanzadillas de ambos bandos, de las que ya hemos identificado y recorrido alguna,

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